La Gestión medioambiental de la empresa.


La protección de nuestro medio ambiente es uno de los retos más importantes al que la humanidad ya ha comenzado a hacer frente, debiendo existir un firme compromiso de la sociedad encaminado a la protección de nuestro entorno.

 

Este compromiso, debe basarse en el convencimiento de que la única vía para tratar las cuestiones medioambientales es mediante soluciones a escala mundial y mediante un desarrollo, conocido como Desarrollo Sostenible, donde se consideren no sólo los aspectos económicos, sino también los sociales y ambientales, y que se define como:

“Satisfacer las necesidades de la generación actual sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas”.

 

Para lograr este Desarrollo Sostenible, que consiga prevenir o minimizar los efectos no deseados sobre el medio ambiente, consiguiendo a la vez un óptimo desarrollo económico, es imprescindible realizar una correcta gestión medioambiental.

 

Las empresas se encuentran actualmente ante la necesidad de incorporar prácticas de gestión medioambiental, como un factor de desarrollo estratégico y de competitividad, si quieren abrirse camino en un mercado cada vez más desarrollado, exigente y preocupado por el entorno.

 

La implantación de un sistema de gestión medioambiental reduce el impacto medioambiental de las actividades, productos y servicios de la organización, optimiza los consumos de materias primas, recursos y energía, y elimina o trata adecuadamente residuos, vertidos y emisiones, lo cual redunda a medio o largo plazo en importantes beneficios económicos.

 

Una empresa que quiera implantar un sistema de gestión medioambiental tiene dos opciones:

  • Implantar su SGMA, siguiendo o no una norma, sin solicitar ningún reconocimiento.
  • Implantar su SGMA siguiendo una norma y solicitando un reconocimiento (certificación y/o verificación y registro).

 

La implantación de un sistema de gestión medioambiental de acuerdo a una norma, presenta las siguientes ventajas frente a los que se implantan sin seguir ninguna norma determinada:

  • Ayudan a conseguir una cultura común entre las diferentes áreas y niveles de la empresa, asegurando a su vez la correcta comunicación entre las diferentes partes interesadas en lo que se refiere a la protección del medio ambiente.
  • Aseguran la aptitud del sistema para la realización de la política medioambiental de la organización.
  • Capacitan a la organización con procedimientos para poner en práctica las metas y objetivos vinculados a su política medioambiental, y para comprobar y evaluar el grado de cumplimiento en la práctica.
  • Ayudan a la organización en el cumplimiento de los requisitos legales.
  • Demuestran a las partes interesadas la aptitud del sistema para controlar los efectos de las actividades, productos o servicios de la organización.
  • Ofrecen directrices para poner en práctica y evaluar estrategias de gestión relacionadas con la protección del medio ambiente.
  • El diseño de un SGMA referenciado a una Norma permite la introducción de mejoras continuas en el sistema que aumenten de modo permanente su eficacia en términos de producto y coste.
  • Poseen reconocimiento oficial, en el caso de obtener la certificación y/o verificación del sistema, lo cual mejora la imagen de la empresa ante clientes, proveedores, Administración…

 

Las principales razones que pueden motivar a una empresa a implantar un SGMA son las siguientes:

  • Exigencia legislativa: existencia de una normativa cada vez más amplia, completa, precisa y evolutivamente exigente, que aunque en nuestro país ha experimentado un aumento considerable en los últimos años, sigue sin encontrarse al mismo nivel que en otros países europeos.
  • Relación con la Administración: la vigilancia y control por parte de la Administración está siendo cada vez mayor.
  • Imagen ante la sociedad: los productos o actividades que perjudican el medio ambiente son rechazados cada vez con mayor fuerza por la sociedad, al mismo tiempo que se observa una preferencia creciente por las empresas y productos con un distintivo medioambiental, o con una política clara de protección del medio ambiente.

 

A la hora de abordar las cuestiones medioambientales, la empresa puede tomar dos posturas diferenciadas:

  • Postura tradicional: postura donde se implantan soluciones correctivas y tecnologías de “final de tubería” a medida que van siendo exigidas. Se busca evitar posibles sanciones y no se ha evolucionado de la idea de “quien contamina paga¨. Acaba produciendo inevitablemente un incremento de costos.
  • Postura correcta: se asume la presión actual como un estímulo para la mejora, integrando el medio ambiente en la gestión de la empresa. Se obtienen innumerables beneficios y ahorros. Sólo las empresas que adopten esta postura se asegurarán una supervivencia futura, ya que las cuestiones medioambientales serán un factor competitivo clave en el futuro.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en gestión ambiental, Industrias y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s