Residuos de Construcción y Demolición (RCD’s)


El Real Decreto 105/2008, de 1 de febrero, sobre por el que se regula la producción y gestión de los residuos de construcción y demolición, entiende por residuo de construcción y demolición (RCD) las sustancias u objetos que, cumpliendo la definición de “residuo” se generen en:

– La construcción, rehabilitación, reparación, reforma o demolición de un bien inmueble, tal como un edificio, carretera, puerto, aeropuerto, ferrocarril, canal, presa, instalación deportiva o de ocio, así como cualquier otro análogo de ingeniería civil.

– La realización de trabajos que modifiquen la forma o sustancia del terreno o del subsuelo, tales como excavaciones, inyecciones, urbanizaciones u otros análogos, con exclusión de aquellas actividades a las que sea de aplicación la Directiva 2006/21/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de marzo, sobre la gestión de los residuos de industrias extractivas.

Se considera parte integrante de la obra toda instalación que dé servicio exclusivo a la misma, y en la medida en que su montaje y desmontaje tenga lugar durante la ejecución de la obra o al final de la misma, tales como:

• Plantas de machaqueo,

• Plantas de fabricación de hormigón, grava-cemento o suelo-cemento,

• Plantas de prefabricados de hormigón,

• Plantas de fabricación de mezclas bituminosas,

• Talleres de fabricación de encofrados,

• Talleres de elaboración de ferralla,

• Almacenes de materiales y almacenes de residuos de la propia obra y plantas de tratamiento de los residuos de construcción y demolición de la obra.

Los residuos que se generen en obras para los que hay una regulación específica (por ej: envases, aceites industriales, neumáticos fuera de uso, etc), deben ser gestionados conforme a lo que dicha legislación establezca. Deben mantenerse separados de otros RCD de la obra.

Con carácter general, el 60-70% de la composición de los RCD son materiales minerales (tierras, hormigón, ladrillos, cerámicos), formando el resto cantidades variables de residuos de madera, metal, yesos, plásticos, etc. La mayor parte son residuos no peligrosos, incluso inertes, cuyo aprovechamiento no debe presentar problemas sino que puede contribuir a la disminución del consumo de recursos minerales naturales.

La posibilidad de su aprovechamiento de otras fracciones depende en gran medida de que conformen un flujo de suficiente pureza y no contaminado por sustancias peligrosas, de manera que las operaciones de reciclado (en general de valorización) posteriores sean económicamente viables y ambientalmente seguras.

En obra se pueden generar diferentes residuos peligrosos que deben recogerse y tratarse por separado mediante su envío a gestores autorizados. Entre los materiales y sustancias que pueden encontrarse entre los RCD y que pueden tener alguna característica de peligrosidad, cabe destacar: aditivos de hormigón (inflamable), adhesivos, másticos y sellantes (inflamable, tóxico o irritante), emulsiones alquitranadas (tóxico, cancerígeno), materiales a base de amianto, en forma de fibra respirable (tóxico, cancerígeno), madera tratada con fungicidas, pesticidas, etc (tóxico, ecotóxico, inflamable), revestimientos ignífugos halogenados (ecotóxico, tóxico, cancerígeno), equipos con PCB (ecotóxico, cancerígeno, luminarias de mercurio (tóxico, ecotóxico), sistemas con CFCs, elementos a base de yeso (fuente posible de sulfhídrico en vertederos, gas tóxico e inflamable), envases que hayan contenido sustancias peligrosas (disolventes, pinturas, adhesivos, etc.).

La mezcla de residuos peligrosos con no peligrosos está expresamente prohibida en la normativa de residuos dado que, además de suponer un riesgo para la salud humana (en particular para los operarios de la obra o de las plantas de tratamiento de residuos) y para el medio ambiente, puede ocasionar que un volumen grande de residuos no peligrosos se convierta en residuos peligrosos de una gestión más compleja y de mayor coste.

Con carácter general, para alcanzar una valorización significativa de los RCD deben darse las condiciones siguientes:

– Clasificación en origen o, alternativamente cuando no exista la posibilidad de hacerlo en obra, en plantas de clasificación, por tipos de materiales, particularmente hormigón, cerámicos, madera, metales, plástico, papel y cartón.

– Disponer de una infraestructura de reciclaje (en general, valorización) a distancias adecuadas para los residuos generados (plantas de clasificación, plantas de fabricación de áridos reciclados, vertederos de rechazo para los RCD no tratados o resultantes de un proceso previo de tratamiento).

– Disponer de unos canales de recogida selectiva de las fracciones de madera, metal, plástico, papel y cartón separadas en obra o en plantas de clasificación, que trasladen dichas fracciones a recicladores, en general valorizadores, de estos materiales; y una demanda sostenida de estas fracciones por parte de empresas recicladoras/valorizadoras.

– Una demanda sostenida de áridos reciclados por parte de las empresas constructoras y de las empresas fabricantes de materiales y productos de construcción.

Un aspecto crucial para la viabilidad de las iniciativas de reciclado de RCD es que el precio de admisión de estos residuos en vertedero refleje todos los costes de su deposito en vertederos.

Gracias a las mejoras en la gestión de estos residuos, cada vez son más las aplicaciones que tienen los productos derivados del reciclado de RCD y la posibilidad de que el sector de la construcción consuma materiales derivados de residuos de otros sectores. Para divulgar estas aplicaciones, se ha elaborado y se mantiene actualizado un Catálogo de Residuos Utilizables en Construcción, uno de cuyos apartados está dedicado a los RCD. El Catálogo está accesible a través de Internet.

La Instrucción sobre Hormigón Estructural (EHE) ya incorpora un anejo con recomendaciones para el empleo de áridos reciclados. El Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX), a través de una Encomienda de Gestión de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Agricultura Alimentación y Medio Ambiente, está desarrollando estudios para definir las prescripciones técnicas para la utilización de áridos gruesos mixtos (cerámico y hormigón) y de las fracciones granulométricas finas, procedentes de tratamiento de RCD, en la fabricación de hormigón. En el marco de esta misma Encomienda de Gestión, técnicos del CEDEX participan en las reuniones del Comité Europeo de Normalización (CEN) para el desarrollo de los trabajos de normalización europeos sobre el establecimiento de criterios medioambientales en la utilización de áridos en carreteras.

La Asociación Española de Gestores de Residuos de Construcción y Demolición (GERD) ha desarrollando una guía de áridos reciclados procedentes de RCD, basada en un exhaustivo trabajo de campo de caracterización y comprobación de calidades de los áridos reciclados producidos en 23 plantas de reciclaje asociadas al GERD, con la participación de tres centros de investigación y de cuatro universidades.

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente

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