Gases de efecto invernadero peores que el CO2


La lucha contra el cambio climático no se acaba en el dióxido de carbono (CO2). Instituciones como la Agencia Europea del Medio Ambiente o diversos investigadores internacionales han alertado sobre el impacto del aumento de otros gases de efecto invernadero (GEI) más potentes que el CO2. Este artículo señala la creciente preocupación por los gases fluorados o el metano e indica los GEI con más capacidad de influir en el calentamiento global que el CO2.

El creciente impacto de los gases fluorados (gases-F) preocupa en la Unión Europea (UE). Aunque se emiten en pequeñas cantidades, son unos gases de efecto invernadero (GEI) varios miles de veces más potentes que el dióxido de carbono (CO2). Los gases-F se utilizan principalmente en aparatos de refrigeración y aire acondicionado, así como en aparatos eléctricos y en la producción de espumas y aerosoles.

Los gases-F contribuyeron en 2010 al 2% del total de emisiones de GEI en términos de CO2 equivalente de los 27 Países Miembros, según los últimos datos de la UE. La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), en colaboración con la Comisión Europea, ha destacado en un informe el incremento “constante” de estos gases desde 1990, a pesar de la “F-Gas Regulation”, el acuerdo comunitario que requiere a las industrias europeas que reduzcan su uso.

El Protocolo de Montreal prohibía en 1975 de forma internacional el uso de gases que redujeran la capa de ozono, como los CFC o los HCFC. La industria buscó sustitutos, como los gases-F, una familia que comprende a los hidrofluorocarbonos (HFC), los perfluorocarbonos (PFC) y el hexafluoruro de azufre (SF6). El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) considera al SF6, un gas inerte muy empleado como aislante en la industria de la electrónica, el GEI más poderoso del mundo: posee una capacidad de atrapar el calor 22.200 veces mayor que el CO2.

La cantidad de CO2 emitido por el transporte o la industria es tan elevada que su impacto final es mayor que el metano (CH4), cuyo efecto invernadero es 20 veces superior al del CO2. No obstante, la preocupación de los científicos por el metano es cada vez mayor.

El divulgador científico César Tomé resume las conclusiones de cuatro recientes estudios al respecto: “El primero explica la evolución del metano atmosférico en las últimas décadas; en otro se da una explicación a la producción de metano en los océanos; y en los otros dos se constata la presencia de grandes cantidades de metano bajo los hielos polares, metano que ya se estaría liberando a la atmósfera y cuyo ritmo podría incrementarse en los próximos años con consecuencias potencialmente desastrosas”.

Por eso, algunos científicos lo consideran tanto o más peligroso que el CO2. Investigadores de la Universidad Abierta de Reino Unido y de la Universidad alemana de Colonia han señalado que el metano fue el responsable del calentamiento global de hace unos 180 millones de años y que acabó con un gran número de especies. Según estos científicos, el fenómeno se produjo a causa de alteraciones periódicas en la insolación de la Tierra debidas a la forma en la que rota. De esta manera, los océanos se calentaron y descongelaron las enormes cantidades de hidrato de metano atrapadas en el lecho marino, expulsándolo a la atmósfera.

Una de las formas en las que se genera el metano es mediante los procesos de digestión animal. De ahí que diversos científicos hayan sugerido cambiar la dieta del ganado vacuno, causante de una cuarta parte de las emisiones de metano producidas por actividades humanas.

La lista de GEI es extensa y algunos de ellos son mucho más perjudiciales en su capacidad de atrapar el calor en la atmósfera que el CO2.

César Tomé explica que para comparar los distintos GEI en dicho sentido se utiliza el denominado “potencial de calentamiento global”  (GWP), que tiene también en cuenta el número de años. Al tomar el CO2 como base, su GWP es 1. En el caso del metano, su GWP en 20 años es 72: a igualdad de masa en la atmósfera, el metano atrapará el calor 72 veces más que el CO2 en los próximos 20 años, 25 en los próximos 100 años y 7,6 en los próximos 500 años. El GWP del SF6 es 22.800 en 100 años, pero en 20 años es 16.300.

En cualquier caso, los científicos reclaman mayor apoyo para investigar los efectos reales de estos gases y de otros poco conocidos. En 2009, un equipo de la Universidad San Diego y el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT)  descubría que el fluoruro de sulfurilo (SO2F2), utilizado como fumigante contra termitas, es un GEI que permanece en la atmósfera entre seis a diez veces más de lo que se creía hasta ese momento. El SO2F2 es capaz de atrapar el calor 4.800 veces más que el CO2.

Fuente: Eroski Consumer

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